Entrevista realizada por LUIS PLA
en www.opinionytoros.com
La noticia, como tal, en el mundo del toro, en estos días, ha sido la exclusión de Sergio Galán en los carteles de San Isidro y del 75 Aniversario en Madrid; previamente, ya lo habían apartado de la feria de Valencia y, la situación, se está tornando insostenible, por este motivo, hemos querido hablar con el caballero en plaza para que, de su boca, saber las opiniones en torno a dicha exclusión que, lamentablemente, es la más injusta del mundo puesto que, si el pasado año, Sergio Galán, salía por la puerta grande de las Ventas, en esta ocasión, nadie como él para reclamar lo que con tanto orgullo merecía. Y, como él confiesa, lo peor no es torear que, siendo malo, queda en un segundo lugar; lo doloroso es la forma con la que se le ha dejado en la calle.
-Señor Galán; muchas son las contrariedades que, en esta temporada, tiene usted que sortear; primero en Valencia y, ahora, en Madrid. ¿Cómo se digieren estos reveses tan nefastos?
Sangre fría, amigo. Son las injusticias sangrantes que, los toreros, a veces tenemos que soportar y, para las cuales, tenemos que ser muy fuertes.
-O sea que, como se evidencia, el peor enemigo, no es precisamente el toro, ¿verdad?
El toro, la mayoría de las veces, suele ser ese colaborador importantísimo que, ante todo, ayuda al éxito; la prueba, entre otros muchos de mis éxitos, la tienes el pasado año en Madrid que, los toros me ayudaron y, salí por la puerta grande.
-Por lo que veo, ¿considera usted a Choperita como su enemigo? Se lo digo porque, a tenor de las acciones del empresario, el colmo sería que dicho señor se considerara amigo suyo y, se lo digo porque, si así fuere, con amigos así, no necesita usted de enemigos.
No creo que el señor Martínez Uranga sea mi enemigo; pero si ha demostrado que, con su actitud, ha querido jugar conmigo porque, su explicación en torno a mi exclusión, no se la creyó nadie y, eso es lo peor que le pueda pasar a una persona, en este caso, a un empresario que, sus palabras, no convenzan a nadie.
-Honradamente, Sergio, me temo que, ustedes, los que se dedican a esta hermosa profesión, riesgos al margen dentro de los ruedos, necesitan de un corazón a prueba de bombas. Se lo digo porque, de todos es sabido que, usted, junto con su apoderado, habían hablado en repetidas ocasiones con la empresa y, el contrato, verbalmente, estaba sellado y, por Internet, se enteran ustedes de que quedan ausentes de Madrid. Al respecto, dicen que usted está enfadado y, si yo estuviera en su piel, la verdad es que estaría muy furioso. ¿Cómo va digiriendo dicha situación?
Ahora, pasadas unas horas, con más calma que en su momento; de forma concreta, cuando estuve en la rueda de prensa de la empresa cuando dieron los carteles, allí estuve presente porque, ante todo, quise que se supiera la verdad y que, en realidad, todo el mundo supiera que, habían jugado conmigo.
-Ciertamente, nuestro director, estuvo presente en la citada rueda de prensa que usted dice y, la empresa, echó balones fuera y, explicación, lo que se dice convincente, no dieron ninguna. ¿Fue ese el motivo por el cual usted abandonó dicha tertulia antes de que la misma finalizara?
Yo me marché una vez había yo explicado los verdaderos motivos de mi ausencia y, los mismos, no son otros que, la empresa no ha querido contratarme. Yo creo que, con decir esto, el primer día, con ello nos hubiésemos ahorrado muchos disgustos.
-Dicen que, los toreros, en realidad, donde deben de hablar es en el ruedo y, nunca en la calle y, por lo que veo, usted, ha transgredido dichas normas y, ha querido ser notario de su propia realidad. ¿Es esto un triunfo o un fracaso?
Es cierto que, donde me gusta hablar y, así suelo hacerlo, es dentro de los ruedos pero, ante casos como este, también pienso que, el aficionado, el que paga, tiene todo el derecho del mundo a saber la verdad.
-¿Hasta que punto le puede interferir en su carrera, en la presente temporada, el no haber acudido a Madrid?
Posiblemente, y es curioso lo que te digo; a torear una corrida menos, pero poco más. Mi carrera se está forjando en el devenir de cada día y, si la suerte me acompaña, incluso pienso superar el record de mi pasada campaña. Madrid, obviamente, era una cuestión de orgullo, pero poco más; aún siendo mucho.
-De todos modos, goza usted de un privilegio importante, no en vano, ser apoderado por Martín Arranz, se puede considerar un lujo, ¿verdad?
Efectivamente. Enrique es un hombre que, a los toreros que ha apoderado, los ha defendido a capa y espada y, sus logros, ahí están para el que los quiera ver. José Tomás, Joselito y Pablo Hermoso, son el ejemplo de cuanto digo. Presiento que, junto a este hombre, la suerte, se aliará conmigo. Desde luego, por falta de ilusión, la cosa no quedará; tanto de su parte como por la mía.
-Su caso, como rejoneador, es realmente curioso. Su señor padre es dueño de una fábrica de plásticos y, usted, como le ha demostrado al mundo, es una autoridad en el mundo del rejoneo; es decir, en el arte encueste dentro de los ruedos. Curioso todo, ¿verdad?
Quizás que, auspiciado por la afición que mi abuelo tenía siempre por los caballos, posiblemente, desde niño, ahí me nació la afición y, lo que era un sueño durante mi infancia, en mi juventud, se ha convertido en realidad y, por ello, me siento el más dichoso del mundo.
-Dicen, señor Galán que, para ser rejoneador, como primera condición, se necesita ser millonario. ¿Quiero esto decir que su padre invirtió toda su fortuna en aras de su carrera?
Mi padre invirtió toda su ilusión y su mejor ayuda para que yo lograra mi sueño, justamente, a partir del momento en que atisbó que, mi ilusión, era algo muy serio. Fuimos caminando poco a poco y, de tal manera, he logrado lo que ahora tengo. Lo que si te digo que, el esfuerzo, tanto de mi familia como el mío, ha sido inmenso. Todo, en la vida, es cuestión de prioridades y, posiblemente, durante mucho tiempo, me privé de muchas cosas porque, deseaba tener mis propios caballos.
-Por cierto, ¿con qué cuadra de caballos cuenta usted ahora mismo?
Ahora mismo tengo la fortuna de contar con veinte caballos que, todos, sin distinción, son la razón de mi vida. Diríamos que, “Montolíu” es mi estrella pero, a todos les tengo el mismo cariño puesto que, estos animales, para los que convivimos con ellos, son un poco como nuestros hijos.
-Deje, señor Galán, que le haga la pregunta tonta pero que, seguro estoy, muchos así lo querrán saber. ¿Qué precio tiene un caballo?
Si te refieres a los que utilizo para torear, podría contestarte con otra pregunta. ¿Qué precio tiene un hijo para un padre? Ninguno, ¿verdad?. A los caballos se les llega a querer tanto que, hablar de precio, puede sonar a sacrilegio. Es verdad que, lógicamente, todos hemos comprado caballos, de lo contrario, no podríamos montar; pero pienso que, todos seguimos la misma trayectoria, los compramos de muy jovencitos y, luego, en el devenir de cada día, los vas moldeando a tu gusto y, como te digo, acabas queriéndolos como a tus propios hijos.
-¿En qué extremo se siente usted más cercano, junto a Pablo Hermoso o junto a Joao Moura?
En realidad, yo me siento muy cerca del arte que, en definitiva, es donde siempre quise estar.
-¿Cómo es su relación personal con el resto de los rejoneadores?
Personalmente, mi relación es exquisita; pero creo que con todo el mundo. Por ejemplo, tengo una anécdota muy hermosa de Pablo Hermoso de Mendoza. Como quiera que, el señor Martínez Uranga esgrimiera que, era Hermoso, el que no quería torear conmigo, hablé con Pablo y este me dijo que, cuando yo quisiera, me acompañaba para hablar con la empresa y, por supuesto, a desmentir dicha patraña puesto que, según Pablo, semejante afirmación, de sus labios, jamás había salido.
-¿Qué proyectos de futuro tiene de cara a su carrera y a su persona?
Mi carrera y mi persona van tan unidas que, en realidad, son una sola cosa. Mi gran proyecto radica en vivir para mi profesión las veinticuatro horas del día puesto que, todo esfuerzo, en mi profesión, siempre es poco. Piensa que, a diario, tengo que entrenar alrededor de diez horas cada jornada; todo eso, cuando no toreo y, cuando lo hago, acometer la tarea que supone ir por todas las ciudades del mundo con la ilusión por lograr el éxito.
Señor Galán: Dios quiera que, lo de Madrid, es decir, su ausencia de las Ventas, quede todo en una mera anécdota y que, a lo largo de la temporada, los éxitos, se sucedan día tras día.